martes, 29 de marzo de 2016

saltando el charco

hoy he deseado que las turbulencias nos acompañasen todo el viaje... así, por lo menos, los padres de niños pequeños les tendrían que aguantar en sus asientos, y se ahorrarían pedir disculpas porque las criaturas están molestando a otros... claro que no lo hacen siempre.
realmente los críos hacen lo que les es propio... son lo padres los que se aprovechas de son niños para no admitir que ellos están hasta las narices de aguantarlos y se sienten aliviados si se distraen solos... aunque eso implique molestar a otros. claro también están el que echa sin miramientos su asiento completamente hacia atrás sin siquiera pensar si el de atrás está intentando acabar el café sin que se le caiga, y eso después de haberse cambiado de sitio porque así estaba más amplio, o la que decide que los tres asientos que están a su lado no pueden ser ocupados por nadie para poder tumbarse completamente. creo que un vuelo no es la mejor forma para conseguir que yo defienda a la humanidad.

me temo que no es buen viaje. el avión tiene asientos rotos... vamos que no le digan al de al lado que se mantenga vertical, claro que gracias a eso mi compañero belga se ha cambiado de sitio. al menos funciona el cable usb para cargar el móvil, porque el portátil no lo he podido cargar, y la azafata incapaz de decirme si es por el enchufe o porque está estropeado... y si tengo que apostar gana la segunda opción.

pero no todo es malo... vi, antes de que flojease la batería, como había hecho la aproximación del centro de masas y, por suerte, hay una cosa que no se por qué la hice así, eso es bueno, podría haber un error :-) se me está ocurriendo una idea...