Inocente de mi, conseguí el visado en Madrid para actividades de pesquisa, aunque voy a hacer una petición formal para exigir que se considere turismo cultural, ¿qué pasa? ¿la física no es cultura?. El caso que tras dos visitas al consulado me dieron el visado (para lo cual tenía que volver un tercer día, que salvo por el estricto horario de recogida no conllevaba mayor problema). A la hora de recogerlo, e incluso a la hora de entregar los papeles, debí haberme dado cuenta que algo no iba a ir bien.
La primera señal de alarma fue el hecho que desde mi primera visita (en la que me faltaba la carta original de invitación) a la segunda (una semana mas tarde) las tasas por el visado habían subido 20€. Un aviso a todos los que quieran venir (oye, no pierdo la esperanza de que alguien venga a visitarme) mirad dos o tres veces toda la información que puede cambiar, de hecho ha cambiado desde que lo hice yo ¡lástima no haber guardado la página!. La segunda fue cuando el joven que me atendió me preguntó si tenía alguna cuestión, le pregunté si había que hacer algo para disfrutar del convenio que tenia Brasil con España respecto asistencia sanitaria (no tengo ninguna intención de enfermas, pero conviene saber esas cosas), muy amable me dijo que le sonaba que había cambiado, pero que iba a confirmarlo, en la confirmación me dijo que ya no existía dicho convenio, aunque ¡quién sabe! ¡quizás haya vuelto y yo sin saberlo!
La parte fácil fue que me devolvió el pasaporte y unas hojas con la siguiente nota
Lo del DPF ya me habían dicho de palabra que era la Policía Federal, porque al día siguiente de llegar sí que estuve en el DPF (departamento de física, ¿por qué la P? no lo se y no es estándar) voy a el todos los días. ¿Parece fácil? Pues hoy he ido.
Hay que aclarar que no es llegar desde Embajadores a la Plaza de Colon, eso hubiese sido sencillo, es más, yo hubiese ido al día siguiente de llegar pero ¡Oh, sorpresa! dicho departamento se encuentra en otra ciudad... para hacernos una idea
unos 170km por una carretera de doble sentido que ha respetado las curvas naturales de la región.
Tras desistir de mi primera opción, que era buscar un autobús, y menos mal, partimos esta mañana con la idea de que hoy quedaría todo solucionado. Y allí, con gente realmente amable (aunque no entendí ni la mitad... puedo leerlo un poco, pero hablar y escucharlo me temo que será imposible) me dicen que tengo que llevar más papeles de la Universidad. ¿Cómo? ¿No me lo podían haber dicho en Madrid? Así que vuelta a Viçosa, no sin antes traer unas cartas al departamento de relaciones internacionales de parte de la Policía Federal pues para hacerles el favor, ya que debemos parecer buena gente.
Pues nada, llegados de vuelta (y de paso conociendo donde estará próximamente la fabrica de dulce de leche) aclaramos todo. Ya tengo más papeles que rellenar, fotocopiar, pagar... y el miércoles que viene de vuelta a la carretera.
Pero, como ya escribió Julio. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: «La hermosa ciudad, la hermosísima ciudad.» Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los cronopios.

