Emprendimos viaje hasta arriba de alcohol, y era yo la que estaba al volante (el alcohol era etanos y el coche no compartió con nosotros)
¿Qué decir de las carreteras brasileñas? No son malas, y si quitamos los quebra molas y a unos cuantos conductores, las curvas no me molestan. Claro que tanto cartel de reduzca la velocidad estoy segura que no se refería a mi, de verdad, más despacio y vamos para atrás. El caso que el viaje de ida lo hicimos en poco más de lo que decía Google Maps, seguramente el doble de tiempo del que tarda un brasileño de esta tierra.
La cosa se complica un poco cuando llegas a una ¿ciudad? ¿villa? lo que sea completamente adoquinada y sin una calle horizontal, a esto se añade un montón de turistas y que estaban quitando un escenario de la plaza central. Para hacer una idea de la calle donde teníamos la pensión:
y nuestro objetivo era el mismo, buscar donde dejar el coche. De forma milagrosa lo conseguimos y en ese momento decidí que no se movía hasta que no nos fuésemos. Así empezó el día de subir y bajar cuestas empedradas.
Ouro Preto es patrimonio de la humanidad, pero es posible que lo sea porque nadie se va a poner a hacer obras aquí. Puedo decir que tiene buena cerveza y que compensan un poco el mal trago conducir por sus calles.
Dejo unas fotos tomadas desde el museo de mineralogía de la plaza de O Tiradentes teniendo de fondo el Museu da Inconfidência (vamos el museo donde te cuentan la historia de Tiradentes) y alguna panorámica más
Una lástima que no tuviesen postales y no dejasen sacar fotos dentro del museo da Inconfidência, tenían unas imágenes de los Reyes Magos que algún madrileño no se lo perdonaría jamás.
Sorprende por la gran cantidad de iglesias, estilo barroco, pero supongo que para mantener la fe en un sitio así debían poner las iglesias al alcance de todos... o ponían la iglesia cerca o que se olvidasen de ir a rezar.
Una de estas iglesias, la de San Francisco de Asis es catalogada como una de las siete maravillas portuguesas
Pero estamos en ciudad de minas, así que decidimos meternos en una. La más cercana (que no tenía intención de coger el coche para irnos más lejos y puede que tener que volver la de Chico Rei, mina a la que siguen sacando beneficios.
Te dan un casco y te dicen que puedes estar dentro todo el tiempo que quieras, hay unos túneles iluminados, pero si quieres pasear por los que no lo están tampoco irán a impedirtelo. Aquí es cuando decidimos que íbamos a hacer Data Mining
y felices de haber salido
ya sólo nos quedaba comer, bajar los torreznos subiendo a un mirador... mejor no poner fotos de la subida y con el alcohol que nos quedaba volver a casa... y sobró alcohol.
Y comparada con la salida la llegada fue un paseo entre piedras... faltó poco para que no dejase el coche tirado...


















