Y gran ciudad es de verdad... harían falta muchas visitas para poder considerar que se conoce algo.
Llegada
Antes de llegar están los preparativos. Primero comprar el billete de autobús, que no se puede hacer por internet por carecer de un código fiscal pero que si vas a la estación de autobuses puedes comprarlo tu mismo en un terminal de ordenador con un lector de tarjetas. Realmente no supuso ningún problema. Segundo escuchar todos los consejos sobre tener cuidado con el bolso para que no me robasen, cuidado por que barrios me metía y que no se me ocurriese intentar ir andando desde la estación de autobuses (yo también se lo diría a cualquiera que llegase a Mendez Alvaro, aunque yo misma haya ido andando). Tercero prepararse para pasar 5 horas en el autobús donde parece que no hay una carretera lisa en todo el trayecto.
Y por fin llegar. La estación de autobuses no me pareció tan tétrica como me la habían pintado (de hecho es que es nueva) pero seguí el consejo de tomar un taxi. Y bueno, como a buena guiri estoy segura de que me dieron un paseo algo mayor que el estrictamente necesario, vamos que considero haber pagado mi impuesto de guiri. De todas formas, el taxista era un tipo simpático y se entiende que era una buena oportunidad para sacar unos reales de más.
Al llegar estaba lloviendo (eh! que llevaba paraguas) así que, aunque el check-in no era hasta las 13:00 a las 07:00 me presenté en el hostel. Allí me dejaron descansar un rato (no podía dejar las cosas en la habitación) y hasta me ofrecieron tomar un desayuno, aunque no me correspondiese. El caso es que quería llegar a primera hora al consulado por si los papeles se eternizaban (demasiadas historias había leído).
escaleras de subida al hostel
Preguntar como se podía llegar a cualquier parte tenía una sola respuesta: taxi. Y si incluías el hecho de ir andando ya te empezaban a sugerir un autobús. Así que opté por ir primero hasta la playa y ya pensaría desde allí.
Rogando el voto
Pese al consejo de buscar un medio de transporte que me llevase donde quería, como buena madrileña lo primero que tenía que hacer al estar en una ciudad con mar es ver si es cierto, así que ignorando la lluvia me dirigía hasta la playa de Copacabana, a dos calles del hostel.
mirando hacia Ipanema
y hacia el Pan de Azucar... aunque no se vea aun
el paseo característico de Copacabana
y al fondo el famoso Morro
Ni cuerpos esculturales ni básicamente nadie, cosa esperable al tratarse de un jueves de otoño lloviendo a las 8 de la mañana
inevitable pisar la arena... y mira que odio el después
así queda el Atlántico por esta zona
Tras un paseo por la playa, era hora de pensar como llegar al consulado. La ruta que me indicaba el GoogleMaps me hacía pasar por un túnel... así que opté por el plan autobús para ese salto.
En el Consulado no había casi nadie, así que según llegué me atendieron, todos muy amables, y en menos de veinte minutos ya tenía toda una ciudad para mi.
Esta es la dirección, pero no se si es el camino
Lo bueno de ser turista es que, en muchas ocasiones no queda claro que se quiere hacer. Sí, había sitios que quería ver pero con un tiempo tan desapacible, ;-), uno no va a intentar subir a un alto para meterse sólo entre las nubes. Así que opte por un random walk con intención de llegar hasta el Acueducto Carioca. Claro, si tenía claro un destino podía haberme dirigido a él, pero entonces me hubiese perdido el camino, parte casi más importante que el destino en si mismo.
Así que salí del Consulado, y en lugar de tomar el camino que el mapa me indicaba más directo opté por acercarme al jardín de justo enfrente y callejear algo
jardín botánico (pequeño) en frente del consulado
Y está claro que tiene que haber alguna cierta atracción... porque no es normal que sea lo primero con lo que me encuentre
centro basileiro de pesquisas físicas
(continuará)








